Antes de comenzar, quiero aprovechar este domingo 21 de junio, XII Domingo del Tiempo Ordinario, para felicitar a todos los papás en su día. Al menos aquí en México celebramos el Día del Padre, así que les envío un abrazo a todos los que siguen estas reflexiones a través de nuestras redes.
Pedimos a Dios por ustedes y le pedimos también a san José que siga siendo modelo e intercesor en esta hermosa tarea que el Señor les ha confiado: cuidar y acompañar a la familia que ha puesto en sus manos.
Estamos continuando con este sermón de la misión que iniciamos la semana pasada. Y hoy encontramos una insistencia muy clara de parte de Jesús. En tres ocasiones escuchamos la misma expresión:
"No tengan miedo."
Esta insistencia no es casualidad. Antes de este pasaje, Jesús habla de las consecuencias de ser fieles al Evangelio.
Cuando queremos ser fieles a Jesús, no siempre resulta fácil. No siempre las personas están dispuestas a escuchar la Palabra de Dios. Es verdad que la Palabra anima, consuela y sana, pero también corrige, transforma y nos invita a cambiar. Nos llama a convertirnos en personas nuevas.
Y no siempre estamos dispuestos a escuchar palabras que nos invitan a la renovación.
Por eso Jesús sabe que habrá dificultades e incluso persecuciones. Él mismo fue perseguido precisamente por anunciar una palabra nueva: la Palabra del Padre, la Palabra de la verdad.
Por eso nos dice:
"Lo que yo les digo, proclámenlo."
No tengan miedo. Háganlo.
La verdad tiene una fuerza propia. La verdad termina por imponerse por sí misma. Y porque confiamos en la palabra de Cristo, podemos anunciarla con libertad.
Hay algo muy importante que debemos recordar. En la Sagrada Escritura, el miedo no se vence con la valentía.
Curiosamente, desde la perspectiva bíblica, el miedo se vence con la fe.
Hay un pasaje que nos ayuda a comprenderlo muy bien: la tempestad calmada.
Recordemos la escena. Jesús está dormido en la barca. Se levanta una fuerte tormenta. Los discípulos se llenan de miedo, despiertan al Maestro y le piden ayuda. Jesús calma el mar y después les pregunta:
"¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?"
La enseñanza es clara.
Los miedos no se combaten solamente con valentía. Los miedos se vencen aprendiendo a confiar.
Confiando en que cuando hacemos el bien, aunque otros no estén de acuerdo, estamos haciendo lo correcto.
Confiando en que cuando actuamos en conciencia y buscamos la voluntad de Dios, el Señor no nos abandona.
Ciertamente vivimos en un mundo donde no siempre es fácil decir la verdad. Vivimos rodeados de mentiras, de medias verdades y de discursos que muchas veces intentan ocultar la realidad.
¿Qué sucede cuando alguien intenta romper esas mentiras?
Muchas veces aparece el miedo.
Y esa es precisamente una de las trampas del mal.
"¿Para qué complicarte? ¿Para qué buscar la verdad? Así estás bien. Ya estás obteniendo resultados. Después veremos."
Y entonces preferimos la falsa seguridad de la mentira antes que la libertad de la verdad.
Creo que ese es uno de los grandes retos para nosotros como cristianos.
¿Cómo ser portadores de la verdad en medio de un mundo lleno de mentiras?
Jesús nos invita a anunciar la verdad, a proclamarla desde las azoteas, porque hoy hace mucha falta vivir en la verdad y predicar la verdad.
Esa es la tarea de los discípulos de Jesús.
En otro momento del Evangelio, el Señor dirá:
"La verdad los hará libres."
Y es verdad. La mentira termina esclavizándonos. Porque para sostener una mentira hace falta otra mentira, y después otra más. Y así comienza una cadena que termina aprisionándonos.
Por eso es momento de romper con todo aquello que nos aleja de la verdad.
Sí, decir la verdad puede doler. Puede ser difícil. Puede traer consecuencias.
Pero también es cierto que la verdad nos hace libres.
Pidámosle hoy al Señor la gracia de vivir siempre en esa verdad que libera, que sana y que conduce a la vida.
Quisiera terminar compartiendo unas palabras de santo Tomás de Aquino, precisamente sobre este tema:
"La raíz de la libertad se encuentra en la razón. No hay libertad sino en la verdad."
¿Quieres ser libre?
Vive en la verdad.
Comparte la verdad.
Di siempre la verdad.
Ánimo.
Que el Señor los bendiga.
Feliz domingo.